《A l e x》

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Sounds perfect Wahhhh, I don’t wanna
loqueleelanoche
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Extrañarte

Pienso en una iniquidad pasajera, que drástica y dañina ha de comportarse a su paso ¿Que tiene el tiempo contra el amor? Siempre actuando de forma inesperada y caprichosa, gigantesco desdén hacia nuestra deslomada alma impaciente por nuestra tardía cercanía ¿Que tiene el tiempo con los amantes? ¿Que justificación hay hacia su innecesario y nocivo paso? Al igual ¿Que ganaría justificando la inevitable ola que al navegante golpea sin permiso alguno? Justificar no cabe ya, no hay fin al cual llegar, no hay cambio, es inevitable el mojarnos cuando la ola se descuartiza con los maderos de este bote incesante que llamamos vida.

Aquí es cuando tomo un respiro, me hago compadre de lo inevitable, nos sentamos a tomar un café, muevo suavemente los pies en la cama como si estuviese limpiando migajas de la memoria con la punta de los dedos, busco refugio en esa metafórica cafeína que a mi mente apacigua, vuelvo a descansar, a recrear el momento de total suspensión, un acoplamiento del alma que se hace vital ante una posible locura transitoria. Te vuelvo a imaginar vida, como de costumbre, entre sábanas empapadas en recuerdos, en paz y armonía, te juro que te siento, te vuelvo a besar entre memorias y me decís al oído entre tenues alientos lo bien recompensado que será nuestro tardío encuentro, allí posas tu mano en mi cara y vuelo a sentirte tibia, suave y comprensiva, “ven” nos susurramos repetidas veces al compás de nuestra cercanía, y vos entre contundentes pensamientos volvés a mi, como vuelve la noche a quien sabe amarla. Es inevitable el dejar caer unas cuantas gotas de anhelo por las mejillas ¿como no hacerlo? si me llenas de regocijo sabor a vos cada que me siento a extrañarte.

Te vivo amor mío y te quiero calientita entre mis brazos, como nunca, como siempre, atentamente: quien más te siente.

loqueleelanoche
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Silencio fugitivo

Eludiendo el dolor caigo en la incomprensión de mis noches, no quepo en la carne que me rodea, en los ojos que al pasar de las horas amanecen cada vez más con menos expresión, son mañanas insustanciales las que cobijan mis semanas, ya no diferencio si hago parte de la memoria pasajera que posee aquel que en su presente ya ha finado o simplemente soy lo que arrastra el tiempo cual suciedad aferrada a suela desgastada, dejarme llevar por el caos no es opción, y así las lágrimas quieran aprisionarme en su fluidez y naturalidad, en mi no está el hacerte dolor, y es por eso que en mi silencio fugitivo te vuelvo a recordar entre revuelos efervescentes, besos heterogéneos y miradas que refugian al embelesado circunstante. Volvés a ser mía entre dedos fanáticos y placeres corpóreos del roce natural que poseen nuestros cuerpos, folladas indelebles en el tiempo, la ideología romántica y bohemia, poemas corpóreos que nos seducían entre consonancias mentales, incomprensibles relaciones que a mi amor le dan el toque surrealista de tu iris, y a mi mente una nueva definición poética.

Yo a vos no te pienso, yo a vos te esbozo con terneza y estoicismo entre acrílicos color memoria haciendo de tu lumínico y circunstante horizonte el paisaje de mi obra, cerdas que trazan pasión en los afables labios carmesí que me refugian del incomprensible, incoloro e inevitable destino que posee mi realidad, te beso entre memorias acrílicas, mientras vos en la distancia seguís siendo la musa de este fiel amante de tu arte.

Yo a vos no te pienso, yo a vos te vuelvo a sentir, como siempre, como nunca.

loqueleelanoche
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Silencio fugitivo

Eludiendo el dolor caigo en la incomprensión de mis noches, no quepo en la carne que me rodea, en los ojos que al pasar de las horas amanecen cada vez más con menos expresión, son mañanas insustanciales las que cobijan mis semanas, ya no diferencio si hago parte de la memoria pasajera que posee aquel que en su presente ya ha finado o simplemente soy lo que arrastra el tiempo cual suciedad aferrada a suela desgastada, dejarme llevar por el caos no es opción, y así las lágrimas quieran aprisionarme en su fluidez y naturalidad, en mi no está el hacerte dolor, y es por eso que en mi silencio fugitivo te vuelvo a recordar entre revuelos efervescentes, besos heterogéneos y miradas que refugian al embelesado circunstante. Volvés a ser mía entre dedos fanáticos y placeres corpóreos del roce natural que poseen nuestros cuerpos, folladas indelebles en el tiempo, la ideología romántica y bohemia, poemas corpóreos que nos seducían entre consonancias mentales, incomprensibles relaciones que a mi amor le dan el toque surrealista de tu iris, y a mi mente una nueva definición poética.

Yo a vos no te pienso, yo a vos te esbozo con terneza y estoicismo entre acrílicos color memoria haciendo de tu lumínico y circunstante horizonte el paisaje de mi obra, cerdas que trazan pasión en los afables labios carmesí que me refugian del incomprensible, incoloro e inevitable destino que posee mi realidad, te beso entre memorias acrílicas, mientras vos en la distancia seguís siendo la musa de este fiel amante de tu arte.

Yo a vos no te pienso, yo a vos te vuelvo a sentir, como siempre, como nunca.

loqueleelanoche
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Vivís

Basta de lamentos y desdichas a costa nuestra, que la vida locuaz por medio de instantes nos comunica que vivir va más allá de sobrellevar las contraindicaciones de la existencia. Hoy postrado y sumido en tu recuerdo vuelvo a vivir en la memoria de la dicha, encuentro calma, espacio en los pasillos del pensamiento, momentos de compañía, fragmentos exclusivos y contactos artificiales pero tan similares a la realidad que con artificio aluden la insensibilidad. Sorprende que tan placentero se puede tornar una memoria, y más cuando de vos está hecha, todo lo que a este cuerpo conduce se torna suave y despacioso, no hay contacto real con el tiempo, barreras difusas ante lo placentero de tan espotaneo momento. Dejo capturar mi vida en un solo instante: vos. Temo a la incoherencia, al eterno hundimiento del alma ante la incontrolable fuerza de un sentimiento tan contundente y amplio como el universo mismo, incoherencia siempre siendo fachada de la incomprensión, temo a la costumbre y el negativo de la sorpresa, temo por vos y mi torpeza, temo, ay que si temo vida, como no habría de hacerlo si la genialidad en vos nace, pero el temor tan inferior y compadre del desconocimiento se gana mi desprecio con facilidad, y allí, entre inexorables conflictos con la desdicha, nace entre memorias la filtración de luz que reflejada en la piel que te abraza me vuelven a postrar antes vos, transpirando admiración y total enfoque en esta artificial imagen de tu compañía, te vuelvo a amar, curioso y novato me alejo de esta inevitable soledad, levitando llego a vos y encierro entre mis brazos tu cuerpo poeta. No creo capítulos ni imprecisos anhelos de un final, te quedas en mi como yo en vos, suspendidos en la mistura de mis pensamientos, esa es la parte favorita de mi día, y aquí postrado en mi cama me tomo el tiempo de decirte que agradezco tu sola existencia, en mi mente, en la ausencia, y los rincones más inaccesibles de mi alma. Vivís, ay que si lo haces, tanto que tenés para mantenerme con vida en este pensamiento poeta.

Te admiro mi amor, te mereces la fuerza de mil corazones artífices de arte, el trato suave de las nubes a sus fieles montañas, te mereces la vida más que el tiempo al espacio, te mereces la poesía más sentida de esas almas añejas que ya no saben más que fluir entre las letras de escritos silenciosos, tan silenciosos como este instante que en ti me captura. Te admiro vida, porque vivís, vivís incluso en la muerte de mis días, y allí posteriores a la seca y efímera ausencia de la noche, seguís viviendo, en mi, como ahora, como nunca.

loqueleelanoche
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Extrañarte

Pienso en una iniquidad pasajera, que drástica y dañina ha de comportarse a su paso ¿Que tiene el tiempo contra el amor? Siempre actuando de forma inesperada y caprichosa, gigantesco desdén hacia nuestra deslomada alma impaciente por nuestra tardía cercanía ¿Que tiene el tiempo con los amantes? ¿Que justificación hay hacia su innecesario y nocivo paso? Al igual ¿Que ganaría justificando la inevitable ola que al navegante golpea sin permiso alguno? Justificar no cabe ya, no hay fin al cual llegar, no hay cambio, es inevitable el mojarnos cuando la ola se descuartiza con los maderos de este bote incesante que llamamos vida.

Aquí es cuando tomo un respiro, me hago compadre de lo inevitable, nos sentamos a tomar un café, muevo suavemente los pies en la cama como si estuviese limpiando migajas de la memoria con la punta de los dedos, busco refugio en esa metafórica cafeína que a mi mente apacigua, vuelvo a descansar, a recrear el momento de total suspensión, un acoplamiento del alma que se hace vital ante una posible locura transitoria. Te vuelvo a imaginar vida, como de costumbre, entre sábanas empapadas en recuerdos, en paz y armonía, te juro que te siento, te vuelvo a besar entre memorias y me decís al oído entre tenues alientos lo bien recompensado que será nuestro tardío encuentro, allí posas tu mano en mi cara y vuelo a sentirte tibia, suave y comprensiva, “ven” nos susurramos repetidas veces al compás de nuestra cercanía, y vos entre contundentes pensamientos volvés a mi, como vuelve la noche a quien sabe amarla. Es inevitable el dejar caer unas cuantas gotas de anhelo por las mejillas ¿como no hacerlo? si me llenas de regocijo sabor a vos cada que me siento a extrañarte.

Te vivo amor mío y te quiero calientita entre mis brazos, como nunca, como siempre, atentamente: quien más te siente.

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Vivís

Basta de lamentos y desdichas a costa nuestra, que la vida locuaz por medio de instantes nos comunica que vivir va más allá de sobrellevar las contraindicaciones de la existencia. Hoy postrado y sumido en tu recuerdo vuelvo a vivir en la memoria de la dicha, encuentro calma, espacio en los pasillos del pensamiento, momentos de compañía, fragmentos exclusivos y contactos artificiales pero tan similares a la realidad que con artificio aluden la insensibilidad. Sorprende que tan placentero se puede tornar una memoria, y más cuando de vos está hecha, todo lo que a este cuerpo conduce se torna suave y despacioso, no hay contacto real con el tiempo, barreras difusas ante lo placentero de tan espotaneo momento. Dejo capturar mi vida en un solo instante: vos. Temo a la incoherencia, al eterno hundimiento del alma ante la incontrolable fuerza de un sentimiento tan contundente y amplio como el universo mismo, incoherencia siempre siendo fachada de la incomprensión, temo a la costumbre y el negativo de la sorpresa, temo por vos y mi torpeza, temo, ay que si temo vida, como no habría de hacerlo si la genialidad en vos nace, pero el temor tan inferior y compadre del desconocimiento se gana mi desprecio con facilidad, y allí, entre inexorables conflictos con la desdicha, nace entre memorias la filtración de luz que reflejada en la piel que te abraza me vuelven a postrar antes vos, transpirando admiración y total enfoque en esta artificial imagen de tu compañía, te vuelvo a amar, curioso y novato me alejo de esta inevitable soledad, levitando llego a vos y encierro entre mis brazos tu cuerpo poeta. No creo capítulos ni imprecisos anhelos de un final, te quedas en mi como yo en vos, suspendidos en la mistura de mis pensamientos, esa es la parte favorita de mi día, y aquí postrado en mi cama me tomo el tiempo de decirte que agradezco tu sola existencia, en mi mente, en la ausencia, y los rincones más inaccesibles de mi alma. Vivís, ay que si lo haces, tanto que tenés para mantenerme con vida en este pensamiento poeta.

Te admiro mi amor, te mereces la fuerza de mil corazones artífices de arte, el trato suave de las nubes a sus fieles montañas, te mereces la vida más que el tiempo al espacio, te mereces la poesía más sentida de esas almas añejas que ya no saben más que fluir entre las letras de escritos silenciosos, tan silenciosos como este instante que en ti me captura. Te admiro vida, porque vivís, vivís incluso en la muerte de mis días, y allí posteriores a la seca y efímera ausencia de la noche, seguís viviendo, en mi, como ahora, como nunca.

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Silencio fugitivo

Eludiendo el dolor caigo en la incomprensión de mis noches, no quepo en la carne que me rodea, en los ojos que al pasar de las horas amanecen cada vez más con menos expresión, son mañanas insustanciales las que cobijan mis semanas, ya no diferencio si hago parte de la memoria pasajera que posee aquel que en su presente ya ha finado o simplemente soy lo que arrastra el tiempo cual suciedad aferrada a suela desgastada, dejarme llevar por el caos no es opción, y así las lágrimas quieran aprisionarme en su fluidez y naturalidad, en mi no está el hacerte dolor, y es por eso que en mi silencio fugitivo te vuelvo a recordar entre revuelos efervescentes, besos heterogéneos y miradas que refugian al embelesado circunstante. Volvés a ser mía entre dedos fanáticos y placeres corpóreos del roce natural que poseen nuestros cuerpos, folladas indelebles en el tiempo, la ideología romántica y bohemia, poemas corpóreos que nos seducían entre consonancias mentales, incomprensibles relaciones que a mi amor le dan el toque surrealista de tu iris, y a mi mente una nueva definición poética.

Yo a vos no te pienso, yo a vos te esbozo con terneza y estoicismo entre acrílicos color memoria haciendo de tu lumínico y circunstante horizonte el paisaje de mi obra, cerdas que trazan pasión en los afables labios carmesí que me refugian del incomprensible, incoloro e inevitable destino que posee mi realidad, te beso entre memorias acrílicas, mientras vos en la distancia seguís siendo la musa de este fiel amante de tu arte.

Yo a vos no te pienso, yo a vos te vuelvo a sentir, como siempre, como nunca.

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Silencio fugitivo

Eludiendo el dolor caigo en la incomprensión de mis noches, no quepo en la carne que me rodea, en los ojos que al pasar de las horas amanecen cada vez más con menos expresión, son mañanas insustanciales las que cobijan mis semanas, ya no diferencio si hago parte de la memoria pasajera que posee aquel que en su presente ya ha finado o simplemente soy lo que arrastra el tiempo cual suciedad aferrada a suela desgastada, dejarme llevar por el caos no es opción, y así las lágrimas quieran aprisionarme en su fluidez y naturalidad, en mi no está el hacerte dolor, y es por eso que en mi silencio fugitivo te vuelvo a recordar entre revuelos efervescentes, besos heterogéneos y miradas que refugian al embelesado circunstante. Volvés a ser mía entre dedos fanáticos y placeres corpóreos del roce natural que poseen nuestros cuerpos, folladas indelebles en el tiempo, la ideología romántica y bohemia, poemas corpóreos que nos seducían entre consonancias mentales, incomprensibles relaciones que a mi amor le dan el toque surrealista de tu iris, y a mi mente una nueva definición poética.

Yo a vos no te pienso, yo a vos te esbozo con terneza y estoicismo entre acrílicos color memoria haciendo de tu lumínico y circunstante horizonte el paisaje de mi obra, cerdas que trazan pasión en los afables labios carmesí que me refugian del incomprensible, incoloro e inevitable destino que posee mi realidad, te beso entre memorias acrílicas, mientras vos en la distancia seguís siendo la musa de este fiel amante de tu arte.

Yo a vos no te pienso, yo a vos te vuelvo a sentir, como siempre, como nunca.

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Memorias

Hogaño, en tan menudo cuerpo, se posa la aflicción de una vida contingente a tropezar con la dicha. Vacíos que solo utópicamente pueden ser atiborrados, miradas de insustancialidad a cualquier rincón existente, lágrimas que nacen de ojos fatigados tomándolos por sorpresa. Estoy contaminada y molida, quiero mi vida de vuelta, anhelo su calor, su olor, lo aspiro a él. Ansío sus manos en mí apreciando lo palpable de nuestros seres, deseo sus labios sobre los míos deslizándose dócilmente, quiero sus ojos posados en los míos goteando amor.
Amado mío, acá me urges, haciéndome el amor cada noche, recordad que verso a verso te llevo presente, y que recostado en mi iris te regalo memorias.